Las ventajas de la medición de caudales másicos por efecto Coriolis saltan a la vista, porque este principio de medición no está afectado por factores físicos como la conductividad, la presión, la temperatura, la densidad y la viscosidad. Por otra parte, no necesita tramos rectos de entrada y salida, lo cual puede resultar extremadamente ventajoso en situaciones de poco espacio. No es sorprendente, por lo tanto, que los caudalímetros másicos de efecto Coriolis se hallen en las más diversas aplicaciones y ámbitos de la industria, en particular en las industrias química y farmacéutica.
Permiten medir casi todo tipo de fluidos: detergentes y disolventes, aceites de quemar y combustibles, aceites vegetales, grasas animales, látex, aceites de silicona, tolueno, benceno, alcohol, metano, zumos de frutas, pasta de dientes, aceites de cocina, vinagre, kétchup, mayonesa, gases, gases licuados (butano, propano, gas natural), etc.
Los caudalímetros Coriolis registran simultáneamente la densidad del fluido y el caudal másico, y con la ayuda de sensores de temperatura, también pueden monitorizar la temperatura del fluido. Ciertamente, pues, podemos designar este tipo de medición como medición multivariable. Las variables de medición primarias, esto es: el caudal másico, la densidad y la temperatura del fluido, permiten calcular y visualizar otras variables derivadas de estas, como el caudal volumétrico, el contenido de sólidos en suspensión, o valores de concentraciones o de densidades derivadas (por ejemplo, densidad estándar, °Brix, °Baumé, °API, °Balling, °Plato). Los sistemas de medición modernos ya van equipados con transmisores que calculan y ofrecen directamente estas variables de medición secundarias.